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Carmen Diez. ®2013. Todos los derechos reservados. www.carmen10.com / carmen@carmen10.com
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PECADOS


Carmen Diez. La poesía pura de la Naturaleza en su estado más vivo y exultante, el de la primavera. Los frutos, las bellísimas masas vegetales que emergen de estas diversas series en variados formatos, constituyen un canto supremo a la vida en una de sus manifestaciones más espectaculares. La Filosofía de la Naturaleza de los románticos alemanes se encuentra presente de forma reveladora en estos cuadros que constituyen antes que una composición estructural en la que la vegetación se convierte en ser pensante y en sentimiento puro, algo que Carmen Diez ha significado de forma evidente en estas obras que son fruto del esfuerzo y la imaginación creadora que sólo un auténtico artista puede desarrollar.


Lo cierto es que todos los niños son artistas desde el momento de su nacimiento. Es la deformación “educativa” la que destroza toda esa inmensa carga de imaginación, fantasía, inteligencia y cualidades perceptivas que todo ser vivo lleva en lo más profundo de su ser. Pero sólo algunos seres especiales desarrollan esta capacidades. Carmen Diez ha realizado una trayectoria ya espectacular, desde la década de los ochenta, en la que comienza su actividad profesional. Su aprendizaje, y eso es evidente, e inconfundible,  se desarrolla en la sevillana facultad de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. El alma de la Naturaleza, la amplitud de su esencia, la que nos sobrevivirá, la belleza incólume de estas masas de hojas, flores, frutos y luz, el virtuosismo esencial a cada una de estas obras, la dedicación plena, la pasión creadora que genera estas obras llenas de serenidad, en las que al lenguaje de la imagen, el más amplio, se suma el lenguaje escrito, ese en el que las imágenes son signos, letras, que también construyen, que también nos hablan de sentimientos y Naturaleza, que nos dicen, en estos cuadros intemporales, que el arte, en todas sus facetas, que surgen al fin del corazón, es una de esas pocas ideas por las que merece la pena vivir. Porque arte, en suma, como la bellísima muestra de Carmen Diez, es sinónimo de vida. Y por ende, lo es la libertad.

Eva V. Galán